samedi 26 mai 2007

La felicidad es para los mediocres

Maldición. Yo pensé que no había nada que pudiera joderme el día soleado de hoy, salvo algunas nubecitas, cuando me encuentro con esta frase lapidaria de una amiga.
Mierda. Estoy segura que esta chica tiene razón pero
¿por qué arruinarme así el día, si hoy está soleado y casi me olvido de que estoy lejos de casa?


mercredi 16 mai 2007

Llueve y sin embargo...

Ayer conocí a la señora Ileana Alfonso responsable de e-learning de la universidad de La Habana. Ayer conocí la dignidad de alguien que, con pocos recursos, pudo presentarse delante de un auditorio y relatar la experiencia creativa y responsable de una universidad que no se contenta con la supervivencia a base de papers.
Ayer conocí la posibilidad del trabajo intelectual no ligado al simple mercado pero tampoco peleado con él. En Argentina, las empresas de e-learning pululan alrededor de los jugosos presupuestos de las empresas; haciendo las veces de gurues inspirados que con un toque de teclas resolverán eso que no tiene solución: que los empleados están podridos y que el e-learning les permite no aprender nada y solucionar el problema de la formación continua con una pizquilla de esfuerzo.

¿Por qué no podemos asumir toda nuestra pobreza: intelectual, financiera, etc.?
¿Por qué no realizar proyectos de e-learning realistas en los cuales la información llegue a cada rincón del país? Simplemente porque una parte de nuestra población no tiene luz ni comida ni recursos. Porque hace mucho tiempo Argentina se partió en dos y muchas veces, estas dos hermanas se desconocen.

¿Podremos algún día realizar proyectos para las dos Argentinas, y no solo para la rica y pudiente?
¿Podremos algún día compatibilizar velocidades?
Recuerdo que en mi larga época de desocupación, una responsable de promoción de una conocida empresa de textos infantiles me dijo: "No podemos perder el tiempo con las escuelas que no compran". Oh yes, time is money.

mardi 15 mai 2007

Me hacen mal los gorditos pseudofilósofos

Cuando mi amigo Santiago me recomendó leer el blog de un conocido en común, que se cree que sé yo qué, casi muero del espanto. Uno puede escribir una serie interminable de idioteces pero al menos tener el buen tino de autocensurarse antes de hacer click sobre la tecla "publicar".
Tanta insistencia en la imbecilidad me recuerda que hay demasiada gente que ha reemplazado el cerebro por un diploma.
Quizá la gente que transite por este blog piense que soy igual de imbécil o de idiota; y que solo escribo para que la lluvia de Metz no me oxide, etc., un largo etc.
Es verdad pero no me autodenomino filósofa ni creo que puedo postear un mensaje en el cual repita hasta el cansancio cosas que se repiten en todas las radios, las revistas fashion y otro largo etc.
Para decir lo que dice todo el mundo y decirlo feamente, es preferible encerrarse en el baño y fumarse un porrito para reprimir el instinto asesino de ideas.
Lo lamento, pero los gorditos sin gusto y de culo cuadrado me resultan un bofe difícil de digerir.
Volver sobre los propios pasos es la mínima tarea de alguien que se autodenomina filósofo.

samedi 12 mai 2007

Si tienes un amigo/a, ayúdalo/a, pero no esperes a cambio encontrar tu sortija de la suerte

Es así, no estamos más solos o más tristes, estamos simplemente más desconfiados. A veces tengo la impresión de que he vuelto a mis años infantiles cuando mi padre o mi madre o mis abuelos me llevaban a la plaza y me montaban en la calesita. La finalidad de la calesita no es dar un paseo en caballito de madera o autito multicolor, la finalidad última es alcanzar la sortija. Ser el posedor o posedora de la sortija implicaba haber estirado el brazo más que el resto de los chicos pero también haber demostrado astucia y sentido de la oportunidad. A lo que podemos agregar una buena utilización de nuestras armas de seducción para convencer al pobre viejo de la sortija de que nosotros merecíamos el preciado pedacito de metal.
Bueno, en nuestro tiempo contemporáneo todos intentamos alcanzar una sortija esquiva y ladina. Por ello, los amigos se alejan de a poco y se juntan a veces para intentar revivir esos tiempos en los que hablábamos un poco más sinceramente entre nosotros. Desconfíamos los unos de los otros porque pensamos, casi estamos seguros, que el otro o la otra se han quedado con nuestra sortija, la que estaba destinada a acariciar nuestra mano ya curtida, por no decir reventada, por los años de incertidumbre. Es ese sabor amargo al que nos hemos acostumbrado poco a poco y que nos recuerda que en un tiempo pasado podíamos hablar con menos recelo.
No creo que todo tiempo pasado sea mejor ni tampoco peor pero es que hace tiempo que he perdido mi sortija -metáfora inquieta de la brújula- y que no puedo encontrarla a pesar de haber espiado bajo la alfombra de mi mejor amiga, incursionado en las ropas íntimas de mi amigo y de haber roto unos cuantos jarrones ajenos para ver, si entre los pedazos, aparecía reluciente mi sortija de la suerte.
Pero no, la muy ingrata se ha "tomado el buque" y me ha dejado con las patas en el barro.
Sortija, sortijita, si lees este blog, trata de hacerte menos la fruncida y aparece de una buena vez.

jeudi 10 mai 2007

Algunas cosas no cambian

Ayer una amiga armenia me confesaba que el mundo está lleno de "cons" (boludos) y que una no tiene alternativa que encontrarse con alguno. No soy buena para las matemáticas pero deduzco que los entendidos en la materia podrían buenamente construir una linda tabla explicativa. La dicha tabla tendría que servir para calcular el número de boludos existentes -la amplia mayoría- y la cantidad de veces que nos toparemos inevitablemente con ellos.
De esa forma nos ahorraríamos la decepción y podríamos guardar nuestras energías para el gran encuentro con el menos boludo de los boludos. Pero claro, aquí las cosas se complican porque necesitaríamos además una tablita para determinar el momento en que nuestro posible encuentro con el menos boludo. Es en este punto en que los astrólogos se nos presentan inflados de orgullos porque, según ellos, la vapuleada astrología es una verdadera ciencia.
En fin, la cosa se complica y como dice otra amiga, una iraní de ojos almendra: Se trata de tener suerte, nada más que suerte.
Es verdad, algunas cosas no cambian. Ya ni la ciencia podrá ayudarnos.

¿Y si le pedimos ayuda a Hollywood?

¿O al Chapulín Colorado?

Sinceramente no sé quién podrá ayudarnos.


mercredi 9 mai 2007

Me encanta reír sin que la risa me ahogue

¿Desde cuándo y por qué tenemos que estar sometidos a todos los que quieren reírse todo el tiempo y hacer la fiesta?

¿Por qué no extrañar ni el bullicio ni la gente que puebla las calles de las superpobladas ciudades latinoaméricanas es un defecto? No, no extraño nada ni el ruido ni la gente ni la risa. No, no necesito salir a la calle y reírme como tonta para comprobar que estoy viva.

Los españoles me dicen: -Nos aburrimos en Metz. Y yo pienso que me aburre sobre manera escuchar la misma pavada y que soy amargada como el tango o como el mate amargo; simplemente que no necesito ir por el mundo tomando copas o haciendo la fiesta para que mi vida funcione. Mi vida puede funcionar sin la fiesta y sin los tontos que se alborotan porque ya no tienen otra cosa que hacer. Todavía me siento viva de proyectos y ganas, eso no me la da el bullicio sino mis interminables ganas de vivir.